Redactado por Lennon Formaggini
El gimnasio de Skyline High School se vio transformado en un centro de excelencia académica y vibrante espíritu escolar en cuanto estudiantes de primaria de todo Dallas ISD se reunieron para competir en la edición de este año del Lone Star Challenge.
El evento académico, equivalente del Decatlón Académico pero a nivel de primaria, reunió a cientos de estudiantes para exhibir su intelecto y trabajo en equipo.
Organizado por el Departamento de Actividades Estudiantiles de Dallas ISD, el Lone Star Challenge pone a prueba a equipos de nueve miembros en matemáticas, ciencias, literatura y estudios sociales.
El tema de este año se centró en gran medida en África, lo que llevó a los estudiantes a profundizar en temas tan variados como su compleja historia médica y su geografía continental.
“Nos gustó aprender sobre todas las enfermedades contagiosas”, dijo Titus B. de Downtown Montessori at Ida B. Wells Academy. “También fue interesante aprender sobre cómo los científicos desarrollaron vacunas y de cómo funciona el cuerpo humano”.
Para Gisselle M. de Nancy Moseley Elementary School, el currículo de estudios sociales le trajo ideas que le abrieron los ojos sobre diferentes culturas e historia.
“Aprendí que en Sudán del Sur, algunas niñas tienen que caminar ocho horas para sacar agua de un estanque”, dijo. “También que los egipcios solían conservar órganos en jarras”.
Los equipos practicaban después de clases aprendiendo a depender el uno del otro para resolver las partes más difíciles de las guías de estudio.
“El efecto más grande que veo cada año es la transformación de individuos a equipo”, dijo Leslie Brisendine, instructora de Downtown Montessori. “Se animan entre ellos y se alientan para aprender el material”.
A medida que el enfoque pasaba de práctica a competencia, el ambiente en el gimnasio combinaba concentración académica y energía alegre, con todo y el desfile anual de disfraces y carteles escolares.
Para muchos participantes, la retadora prueba final y la oportunidad de representar a sus escuelas hicieron que sacrificar un sábado valiera la pena.
Después de calcular los resultados finales y entregar las medallas, los estudiantes se marcharon con un nuevo sentido de seguridad en sí mismos y orgullo en sus habilidades.
“Más allá de los trofeos, mis estudiantes desarrollaron hábitos duraderos como el pensamiento crítico, el trabajo en equipo, la administración del tiempo y la resiliencia”, dijo Brisendine. “Pasaron de necesitar ayuda en cada paso a trabajar juntos sin mi ayuda, apoyándose y enfrentando desafíos con persistencia”.
Ya superada una competencia más, muchos están emocionados por mantener viva la tradición el próximo año escolar.
