Las matemáticas básicas pueden parecer simples, pero aprenderlas a temprana edad hace una diferencia en cómo los estudiantes abordan esta materia.
El pasado año, Dallas ISD lanzó Math Magic, una iniciativa enfocada en ayudar a los estudiantes de primero a tercer grado con las matemáticas básicas. Lo que empezó como una nueva idea creció rápidamente para ser un movimiento en todo el distrito: 98 escuelas participaron, alcanzando a más de 18,000 estudiantes. Para mayo, 12,250 habían conseguido los seis logros del programa, lo que les valió una camiseta de Math Magic.
“Da gusto ver realizarse algo”, dijo Aaron Daffern, director de matemáticas en Servicios Académicos. “Esto es nuevo, es diferente y puede ser un reto para un director o subdirector tomarlo e integrarlo”.
Desde el inicio, Math Magic fue diseñado para ser ambicioso pero realista. El distrito proveyó estructura, materiales y un calendario sugerido, pero dejó espacio para que las escuelas se adaptaran. Esa flexibilidad resultó ser un factor importante en su rápido éxito.
“La escuelas que mostraron más éxito fueron las que contaban con alguien que tomara las riendas y organizara las cosas”, dijo Daffern.
En las aulas, el impacto está comenzando a presentarse no solo en los resultados de exámenes, sino también en cómo piensan los estudiantes. Daffern ha escuchado anécdotas de los especialistas de aprendizaje infantil que vieron a los estudiantes de tercer grado batallar con los primeros logros para después mejorar de repente.
“Fue como que se les prendió el foco, y terminaban todo sin batallar. Creían que se había puesto más fácil, pero en realidad, la dificultad aumentaba, pero ahora entendían mejor y empezaban a usar diferentes estrategias”, dijo Daffern.
Para él, ese momento de iluminación en matemáticas refleja lo que pasa cuando los estudiantes de primer grado descifran el código de la lectura. Una vez entienden que las letras representan sonidos, su lectura empieza a volar. Math Magic, dijo, hace lo mismo pero en matemáticas.
“Lo básico es lo primero que hay que aprender en matemáticas”, dijo Daffern. “Uno no puede leer si no se sabe lo básico, y no puede sacar cuentas si no sabe lo básico”.
Igual de importante que el lado cognitivo es el ambiente que crea en los salones.
Ya que los exámenes con tiempo pueden ser intimidantes, Math Magic fue elaborado con alta estructura, pero poco estrés. Las escuelas recibieron sugerencias de periodos de examen, pero no se exigieron reportes. Los maestros podían usar Math Magic cuando conviniera: en el periodo de matemáticas, en el de laboratorio o en los pocos minutos entre las clases de arte o gimnasio y la salida.
Se invitó a los padres al esfuerzo también. Los niños llevaron juegos en inglés y en español en sus mochilas para jugar en casa. En ciertas escuelas, gracias al apoyo de la Fundación Educativa de Dallas y los Dallas Mavericks, los estudiantes recibieron tarjetitas personalizadas y relojes de arena de un minuto.
Con miras al futuro, el distrito espera que Math Magic alcance todas las 150 primarias y que crezca junto con las nuevas academias de matemáticas auspiciadas por el estado para maestros de kínder a tercer grado. Daffern confía en que el fruto que dé será aún más evidente a medida que los estudiantes de segundo grado pasen a tercero este año con buenas habilidades de suma y resta, y a medida que los estudiantes del futuro pasen a los últimos grados de primaria preparados para hacer cálculos de alto nivel.
Para Daffern, el objetivo es simple: hacer Math Magic parte de la esencia de Dallas ISD.
“Quiero que sea algo que 30,000 estudiantes se ilusionen por hacer todos los años”, dijo. “Jamás dejaríamos de enseñarles lo más básico de la lectura, y esa misma mentalidad debemos aplicarla a las matemáticas, porque si lo hacemos bien, no solo haremos que las matemáticas sean más fáciles: abriremos la puerta a todo lo que viene después”.

