Para las maestras de primaria Arial Kossie y Nila Miller, su larga amistad y legado compartido en Dallas ISD comenzó en prekínder, y continúa hasta el día de hoy en dos primarias del distrito.
Kossie y Miller se conocieron en Jimmie Tyler Brashear Early Childhood Center, así conocida en ese entonces. Luego de pasar primaria y secundaria en diferentes escuelas, se volvieron a juntar en Booker T. Washington High School for the Performing and Visual Arts. Ahí, como miembros de la generación 2007, desarrollaron su amor por las artes escénicas que luego influiría en su profesión.
Las primeras experiencias que tuvo Miller en Brashear definieron su pasión por el aprendizaje.
“El legado es lo que me trae de vuelta a mi primaria”, dijo Miller. “Me encantó prekínder. Me acuerdo de los maestros y el plantel que estaba en Nolan Estes Plaza en ese entonces. Me acuerdo de cómo olía en Brashear y cómo se veía. Recuerdo a mi maestra, la Sra. Giles. Recuerdo aquellas jóvenes maestras bellas e inteligentes que quería imitar, y siempre supe que sería maestra algún día”.
Hoy, Miller es maestra de Inglés y Lectura de quinto grado en H.S. Thompson STEAM Academy, donde comparte su amor por la lectura con sus estudiantes.
“Me encantan los libros. Me encantan los autores de libros infantiles. Me encanta la comprensión lectora”, dijo.
Los recuerdos que alberga Kossie de prekínder hoy los vuelve a vivir como maestra de música en Brashear.
“Llevo 13 años enseñando, y los últimos dos en Brashear han sido los mejores”, dijo Kossie. “Es interesante porque no me gustaba prekínder. Era una niña a quien le costaba ajustarse a nuevas reglas y a nueva gente. Pero ahora que estoy de vuelta en Brashear como maestra, ha sido una experiencia muy gratificante. El ambiente escolar es increíble”.
Las paredes de su salón de música están cubiertas de carteles sobre teoría musical y el salón está decorado con pianos estudiantiles, guitarras rojas, un piano vertical y pilas de libros de piano —un espacio creativo para que los estudiantes desarrollen un amor por la música a temprana edad.
Desde que eran niñas hasta convertirse en educadoras, ambas maestras ahora aportan con una profunda gratitud a las comunidades que las moldearon.
“Nuestros dones de educadoras y músicos nos permitieron hacer una diferencia”, dijo Miller. “Cuando uno es un apasionado de lo que hace, hace que el trabajo sea más fácil. Seguimos aquí, y estamos forjando un legado”.
Este año, Miller y Kossie fueron seleccionadas como maestras del año en sus escuelas. Para Miller, es su segunda nominación y su 12.º año como maestra.
Kossie se licenció en Educación Musical por la Universidad de Howard, donde estudió también piano clásico.
Su pasión por la música empezó a temprana edad, cuando comenzó a tocar piano y a estudiar teoría musical. Esa base se expandió en Booker T., donde se volvió a juntar con Miller.
En Booker T., Kossie estudió piano y exploró varias disciplinas. Cantó en el coro y estudió danza africana occidental.

La música sigue siendo parte integral de la vida de Kossie, y hoy lleva esa pasión consigo en su salón, creando nuevos recuerdos con sus estudiantes al tiempo que honra los suyos propios.
Miller también estudió música en Booker T., centrándose en voz clásica, y dijo que esas experiencias la ayudaron a convertirse en la educadora que es hoy.
“Yo estudié música y voz en la preparatoria”, dijo. “El teatro me preparó para enseñar como maestra porque muchas veces somos como actores en el salón. Ese es nuestro escenario y los estudiantes son el público”.
Después de graduarse, Miller obtuvo su licenciatura en la Universidad del Norte de Texas y su maestría en UNT Dallas.
Ambas dijeron que completaron la preparatoria con más que una formación académica. La completaron con una familia que formaron juntas.
Sus recuerdos desde la primaria hasta la preparatoria perduran en un cuaderno lleno de fotografías del tiempo que pasaron juntas como alumnas de Dallas ISD, capturas de momentos que aún hoy dan forma a quienes son.
Ahora, esa conexión continúa mientras enseñan a la próxima generación de estudiantes que caminan por los mismos pasillos y vecindarios por los que alguna vez transitaron ellas.
“Es increíble saber que siempre hemos estado conectadas”, dijo Kossie.
