En William Lipscomb Elementary School, en vez de “buenos días”, los estudiantes de primer grado saludan con un feliz “bonjour”.

Estos estudiantes amplían su perspectiva del mundo aprendiendo un segundo idioma y sumergiéndose en la cultura de los países de habla francesa.
“Me encanta enseñar en una primaria porque ellos son el futuro, y es importante a su edad ver que la gente en diferentes partes del mundo hacen las cosas de manera distinta”, dijo Kathy Miller, maestra de francés. “No les molesta cometer errores y están muy emocionados por aprender”.
Conocida cariñosamente como Madame Miller, a sus clases les aporta un nivel especial de autenticidad, pues vivió en Francia durante 17 años, y posee un título en francés e inglés por la Universidad Sorbona Nueva. También vivió cinco años en Marruecos.
Su filosofía de docente está arraigada en la creencia de que viajar es la mejor educación. Al tratar de introducir a los estudiantes en la cultura francesa, lleva consigo sus experiencias de viaje.
“Una vez traje mi conejo de Angora francés y les regalé una muestra de su lana. Esto dio inicio a un diálogo sobre la vida en los Alpes franceses”, dijo Miller. “En otra ocasión, pudieron probar verdaderos quesos franceses. Enseñarles haciendo es la mejor manera de que aprendan porque nunca se les olvidará lo que hicieron”.
Gracias a la paciente y alentadora actitud de su maestra, los estudiantes participan fácilmente en su rutina estructurada y rápida, pasando de “la moquette” (la alfombra) para recibir instrucción grupal a “la table” (la mesa) para hacer trabajos escritos.
La energía en el salón llega a su punto máximo durante el periodo de música en que los estudiantes cantan y bailan con la canción “Bonjour, mes amis, comment ça va”.
La rutina transforma el vocabulario abstracto en una experiencia física y alegre. Después de la música, los estudiantes practican saludar, presentarse y despedirse con una sofisticación que supera su joven edad.
La meta de Miller es hacer que el mundo se sienta un poco más pequeño, un “au revoir” a la vez.
“Muchos de mis estudiantes viajan a Francia con sus familias y regresan a clase muy emocionados de que pudieron hablar con los franceses y entender un poco de lo que les decían. Este idioma es un camino para absorber y explorar culturas”, dijo Miller.
