Cesáreo Martínez sabía que quería más que victorias cuando asumió el cargo de coordinador deportivo de Thomas C. Marsh Preparatory Academy.

Quería una familia.
En su primer año como coordinador deportivo y entrenador de fútbol, esa visión se tradujo en victorias en campeonatos consecutivos para el equipo de fútbol femenil, al tiempo que fomentó una cultura en que las estudiantes y sus padres quieren estar.
“Son una hermandad”, dijo Martínez. “Se requiere del esfuerzo de todas, y quiero que sepan que son una familia”.

Martínez crea vínculos con las futbolistas manteniendo pequeñas tradiciones, como llevar una pulsera de amistad que le hicieron las deportistas —a la cual cada una aportó dos dijes— y organizar desayunos en equipo, búsquedas de tesoro y canastas de regalos al final de la temporada.
Su énfasis en la celebración reafirma la cultura. Organizó un partido especial para octavo grado con todo y bandas de tela, canastas de regalo personalizadas y fotos impresas, asegurando así que las jugadoras que pasarían a preparatoria se sintieran reconocidas antes de avanzar.
“Quería regalarles algo por todo el esfuerzo que dieron. El evento ya se ha vuelto una tradición en Marsh”, dijo.
También se enfoca en lo académico.
Martínez sigue de cerca las calificaciones de las deportistas y les recuerda que, como futbolistas, cargan con expectativas mayores tanto dentro como fuera de la cancha. Las estudiantes con calificaciones promedio en los 60 que se unieron a un equipo alcanzaron los 80 luego de haberse dedicado a un deporte.
Su impacto es reconocido en toda la escuela. Un estudiante de séptimo grado le dijo que varios estudiantes más chicos piensan apuntarse en algún deporte este año.
“Usted realmente es la imagen y la voz del deporte en Marsh”, le dijo su estudiante Graham S.
Martínez también recibió hace poco el Premio Teacher of Promise, otorgado a nuevos miembros del personal que dan la talla por alcanzar el éxito. Este honor representa largas horas e iniciativa, visto que Martínez a menudo es el primero en llegar al plantel y uno de los últimos en irse, junto con el impulso que ha aportado al deporte en Marsh.
Aunque es sincero respecto a las dudas que ha tenido en ocasiones como coordinador deportivo joven, Martínez se apoya en la confianza de su director, el orgullo de los padres y la lealtad de sus estudiantes.
“Todo es posible cuando se tiene una buena red de apoyo”, dijo. “Siempre y cuando uno tenga a alguien que crea en él, puede llegar muy lejos”.



