Estudiantes destacados de Dallas ISD: estudiante de TJ persevera tras vivir dos sucesos significativos en seis meses

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“Tenemos que pensar en lo que nos depara el futuro en lugar de concentrarnos en lo que no podemos controlar”, dice Marysol Ortega, estudiante de 12o grado en Thomas Jefferson High School, al reflexionar sobre la pandemia del covid-19 y como ha perjudicado a la generación 2020.

Ortega, quien es vicepresidenta de su generación, practica varios deportes: fútbol, voleibol, campo a través y atletismo. Es hija única y la primera en su familia que asistirá a la universidad. Su último año de preparatoria ha sido marcado por varias situaciones imprevisibles, por lo que ella y sus compañeros no han podido vivir las experiencias y actividades tradicionales del grado 12.

“Todo cambió tan rápido. El viernes, estaba con mis compañeros haciendo decoraciones para el baile de homecoming, y a los dos días, lo perdimos todo luego de que el tornado destrozara la escuela”, explicó la estudiante, al recordar el tornado que impactó a la escuela y al vecindario el 20 de octubre de 2019.

Marysol, al igual que los demás estudiantes de Thomas Jefferson High School, estaba devastada por lo sucedido, pero sabía que no podía perder las fuerzas ni el optimismo, pues debía ayudar a sus compañeros a sobrellevar sus emociones durante la transición que les esperaba.

Thomas Jefferson High School fue una de las tres escuelas de Dallas ISD que sufrió daños extensos por el tornado, por lo que los estudiantes fueron trasladados a otros planteles. En el caso de Marysol y sus compañeros, su nueva escuela, Thomas Edison Learning Center, se encuentra en el oeste de Dallas, lo que significó tener que viajar 10 millas desde su vecindario en el norte de la ciudad todos los días.

Gracias a su liderazgo, Ortega pudo ayudar a sus compañeros a mirar hacia el futuro y adaptarse rápidamente, lo cual fue esencial para mantenerlos motivados en su nuevo entorno académico.

“Nunca estaremos preparados para lo impredecible. No podemos prevenir lo que está fuera de nuestro control, pero sí lo podemos afrontar con optimismo y con la cabeza en alto”, afirmó Ortega.

Esto es precisamente lo que hace la estudiante al planificar su futuro después de la preparatoria. Estudiará kinesiología y psicología en la Universidad del Norte de Texas en el otoño para capacitarse para ser preparadora física.

“Todo lo que vivimos vale la pena”, dice Ortega. “Solo hay que recordar nuestro propósito y la motivación, y que esto no es el final, sino el principio de algo nuevo”.

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