Para David G., estudiante de último año en W.H. Adamson High School, el progreso no se trata de donde empezó, sino del esfuerzo que está dispuesto a dar.
“Empecé a jugar fútbol muy tarde”, dijo. “Ni siquiera había tocado un balón antes. Tuve que aprender rápido, concentrarme y esforzarme”.
La mayoría de los deportistas pasan años preparándose antes de pisar una cancha ‘varsity’, pero David no jugó hasta que empezó 11.º grado. En lugar de rendirse, se esmeró, probándose a sí mismo que el crecimiento viene del esfuerzo, no del momento en que uno empieza.
Más que mantenerse al ritmo, lo superó. La misma mentalidad que lo llevó al equipo de fútbol ‘varsity’ lo llevó a la cima de su generación, lo que le ha valido el título del estudiante clasificado número uno en su generación, y una beca completa para estudiar en Dartmouth College.
“Cuando de primero vine a Adamson era muy tímido”, dijo David. “No me creía capaz de hacer las cosas que he logrado”.
Mientras le echaba ganas al estudio, David empezó a ver su potencial. En el programa P-TECH de Adamson, exploró la informática, desarrollando habilidades y descubriendo una pasión que guiaría su futuro.
Pero hoy, su motivación va más allá de las calificaciones.
“Mi papá estuvo cerca de morir por un infarto”, dijo David. “La única razón por la que todavía está con nosotros es que le preguntamos a ChatGPT qué significaban sus síntomas y nos dijo que estaba teniendo un infarto”.
Ese momento puso las cosas en perspectiva. Le dio propósito a lo que estaba aprendiendo y una idea que cree que podría salvar vidas.
“Me gusta pensar en grande… Mi objetivo final es crear una inteligencia artificial médica que ayude a la gente a diagnosticarse sola”, dijo.
Incluso con esa visión, la idea de dejar a su familia se sentía imposible.
“Cuando vine por primera vez al Programa de Éxito Académico estaba decidido a quedarme aquí en Dallas”, dijo. “No era consciente de mi propio potencial. Me daba miedo tomar ese paso y solicitar admisión a una universidad tan prestigiosa como Dartmouth, pero la Sra. Flores, mi consejera, me dijo que yo sí podía. Ella me impulsó”.
Ahora se está preparando para su próximo capítulo en Dartmouth College, donde planea estudiar Informática integrada con Economía, con beca completa.
En cuanto se prepara para mudarse fuera de Texas por primera vez, David está nervioso y emocionado por los desafíos que le esperan. Ahora que está a punto de graduarse, no solo se enfoca en el futuro que está forjando, sino también en cómo puede inspirar a otros.
“Espero que me recuerden como una persona muy motivada y que motiva a los demás”, dijo. “Lo que hizo por mí la Sra. Flores quiero hacerlo por otros jóvenes del área del Oak Cliff. Hay muchas personas que creen que no pueden alcanzar las estrellas, pero sí pueden”.
David G. es prueba de que tratar de alcanzar las estrellas vale la pena. No porque el camino sea fácil, sino porque eligió creer en sí mismo como los demás creían en él.


