Simone Chandler, maestra de ciencias en Young Women’s STEAM Academy at Balch Springs y graduada de Dallas ISD, atribuye su temprana exposición a las ciencias a haber moldeado su carrera en la educación y su camino para ser dentista.
Ahora, está preparando a la próxima generación para que sean niñas resilientes e inquisitivas.
Celebrado el 11 de febrero, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia destaca la importancia de motivar a las jóvenes a buscar la innovación, el descubrimiento y el liderazgo en las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. La conmemoración también reconoce entornos de aprendizaje, como STEAM Academy, que promueven la equidad y las oportunidades en la educación de las ciencias.
Chandler lleva cuatro años como maestra en la escuela y entiende de primera mano lo que es crecer con amor por la ciencia. Desde sus primeros años como estudiante en Harry Stone Montessori, hasta su experiencia en la preparatoria School of Health Professions en el Yvonne E. Ewell Townview Center, contó con educadores que apoyaron su plan de convertirse tanto en dentista como en maestra.
Obtuvo su licenciatura en ciencias biomédicas en San Jose State University y, mientras ejerce como maestra, sigue con su propio objetivo de convertirse en dentista.
“Cuando estaba en octavo grado, en mi clase de ciencias, sabía que quería ser dentista”, dijo. “Nuestra maestra nos llevó a Texas A&M College of Dentistry en el centro de Dallas, y supe que eso era lo que quería hacer. Es ciencia y es arte. Puedo hacer felices a las personas y aliviar su incomodidad. Es mi sueño máximo en STEM”.
Obtener su certificación de asistente dental registrada mientras estudiaba en Townview le dio una ventaja al graduarse de la preparatoria, lo que le permitió asegurar un puesto como asistente dental en Mint Dentistry, donde trabajó durante tres años antes de convertirse en maestra.
Hoy en día, se prepara para presentar el examen de admisión a la escuela de odontología y desarrolla planes de lecciones para sus estudiantes. Vive los valores que enseña en su salón de clases: una mentalidad de crecimiento y la comprensión de que los errores no son fracasos, sino parte necesaria del aprendizaje y del descubrimiento científico.
“Es divertido ser maestra porque puedes mostrarles a las niñas diferentes formas de pensar y distintos puntos de vista”, dijo Chandler. “Las estoy preparando para que tengan más confianza en el campo de las ciencias y para comprender mejor el porqué de cómo funcionan las cosas”.
Su filosofía como educadora es hacer que la ciencia sea accesible y relevante, y utilizarla para preparar a las estudiantes para que sean pensadoras críticas y éticas en su vida diaria.
Chandler también dirige el club de programación en su escuela. A través de la Young Women’s Preparatory Network, una organización local sin fines de lucro que apoya la educación de jóvenes, las estudiantes participan anualmente en un reto STEAM.
En la competencia del año pasado en North Park Center, Chandler guió a sus alumnas en la creación de un prototipo que trata los desafíos causados por desastres naturales y las personas afectadas. Las estudiantes obtuvieron el premio People’s Choice.
“He enseñado aquí durante la mayor parte de mi carrera”, dijo. “Enseñarles a las niñas es a lo que estoy acostumbrada, y me encanta. Honestamente, no quiero irme nunca”.
A través de su trabajo dentro y fuera del salón, Chandler se asegura de que más jóvenes vean las ciencias no como un obstáculo, sino como un camino que las prepara para enfrentar la vida con confianza.
“La ciencia está impulsada por la curiosidad, y tu curiosidad te lleva a aprender diferentes cosas sobre el mundo”, dijo. “Desarrollar la curiosidad de las niñas en la ciencia es mi objetivo principal como maestra, porque STEM es la mayor fuerza detrás de muchas cosas en nuestro mundo”.



