Cuando Mark G. Meadows toma el escenario como director musical de la actriz ganadora del Premio Tony Cynthia Erivo, él se encarga de todos aquellos detalles que el público nunca ve, pero siempre siente.
Mucho antes de llegar a escenarios nacionales, su atención a la armonía musical se desarrolló en los salones de Dallas ISD.
En ese entonces, Meadows pasaba mucho tiempo practicando piano como estudiante en Booker T. Washington High School for the Performing and Visual Arts. Si bien varios maestros de esa escuela lo formaron como músico, son los momentos inolvidables con sus compañeros los que se le vienen primero a la mente.
Recuerda improvisar letras de rap en clase con su amigo Marc Rebillet y tocar en conjuntos de jazz con su difunto amigo, James Kings.
“Me acuerdo de lo emocionados que nos poníamos cuando hallábamos el mismo ritmo”, dijo. “Nos salían lágrimas de lo fuerte que nos reíamos por lo sincronizados que estábamos. Esa conexión con otros músicos es lo que me enamoró de la música”.

El estar rodeado de compañeros talentosos y de pensamiento afín en Booker T. motivó a Meadows a dar lo mejor de sí, pero también lo hizo cuestionar si la música sería una profesión viable para él.
“Veía a músicos increíbles a quienes no les iba tan bien y pensé: ‘Si llego a ser tan bueno como ellos y sigo sin un centavo, esto no es para mí’”, dijo.
Después de graduarse, Meadows se matriculó en Johns Hopkins University para estudiar Psicología. Aun así, la música no dejó de ser parte de su vida. Estando en Johns Hopkins, Meadows siguió tocando jazz en el Conservatorio Peabody. Posteriormente se le ofreció la oportunidad de completar un título en el conservatorio también, por lo que fue graduado en Psicología por Johns Hopkins y en interpretación de jazz en piano por Peabody.
De ahí, Meadows tocó en todo el país, empezó su propio conjunto y, pasado un tiempo, se abrió camino en el teatro musical. En 2019, Meadows fue director musical del Signature Theatre de Washington D. C. Fue ahí donde interpretó con Cynthia Erivo por primera vez.
“Interpretamos ‘Summertime’ y una canción de Sondheim”, dijo.
Meadows recuerda que su armonía musical con Erivo fue inmediata.
“Yo sabía lo que ella quería musicalmente, y ella cantaba como me había imaginado”, dijo. “Sentía que llevábamos toda una vida tocando. Fue así de fácil”.
Unos meses después, Erivo lo invitó a estrenos en todo el país de su película “Harriet”. Hoy como su director musical, el papel de Meadows va mucho más allá del piano, pues ayuda a preparar el repertorio, dirige la banda y supervisa los detalles técnicos que dan forma a cada presentación.
“Son todos los pormenores los que hacen que una presentación tenga o no éxito”, dijo. “Sé lo que ella quiere, y ella sabe que lo sé. Ella confía en mí, y esa confianza es increíble”.

A lo largo de su carrera, Meadows ha colaborado con otros artistas de renombre como Bobby McFerrin, Usher y Kendrick Lamar. Pero él no deja que su gran éxito le impida seguir muy conectado con el lugar donde todo empezó.
“Entre más tiempo paso lejos de Booker T., más me doy cuenta del impacto que tuvo en mi vida y mi carrera”, dijo. “Mando un reconocimiento a Booker T.”.
Rememorando su camino, Meadows espera que su legado, tanto en Booker T. y más allá, se cimiente en el positivismo y la conexión.
“Siempre ha sido mi mantra”, dijo. “Creo que he hecho eso, y creo que estoy haciendo eso”.
Para los estudiantes actuales que están interesados en perseguir una carrera en las artes, Meadows dice que se necesita más que talento.

