Alternativa de Dallas ISD a suspensiones remedia mala conducta en lugar de reprenderla

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Gerre Cortez, educadora con 29 años de experiencia y coordinadora del Centro de Reinicio en H. Grady Spruce High School, está entre los 52 empleados que deben implementar la visión de Dallas ISD de eliminar las suspensiones fuera de la escuela.

El distrito eliminó este año escolar tanto las suspensiones dentro como fuera de la escuela para los estudiantes de secundaria y preparatoria, sin dejar de utilizar el programa disciplinario de educación alternativa por infracciones graves.

“Las suspensiones dentro y fuera de la escuela nunca remediaron realmente la razón por la que algunos estudiantes mostraban mala conducta continuamente y hacían cosas que resultaran en una suspensión”, dijo Cortez. “Ahora sí estamos remediando el comportamiento”.

La Junta Escolar de Dallas ISD ya había eliminado las suspensiones fuera de la escuela para estudiantes en prekínder a segundo grado en 2017. Fue parte de un esfuerzo por desmantelar un sistema disciplinario anticuado del cual los líderes del distrito dicen no funciona para los estudiantes de color, particularmente los estudiantes afroamericanos. La Junta Escolar aprobó un presupuesto de $50.5 millones el 25 de junio que amplió la reforma disciplinaria a nivel del distrito e incrementó el salario de ciertos empleados.

Bajo la nueva reforma disciplinaria, Dallas ISD estableció el puesto de coordinador de Centros de Reinicio en las 52 escuelas secundarias y preparatorias. El coordinador trabaja con los estudiantes que se han comportado de una manera que, en el pasado, los podría haber llevado a ser suspendidos fuera de la escuela. Estas escuelas cuentan con un Centro de Reinicio donde se trabaja con los estudiantes en su comportamiento y, al mismo tiempo, se los mantiene enfocados en sus estudios.

“Ahora nos estamos dando cuenta del porqué algunos estudiantes vienen tarde a la escuela y cómo les podemos ayudar. Les preguntamos por qué se salen de su clase o por qué se quedan dormidos en clase”, dijo Cortez. “Cuando vienen a la escuela, tratamos de colaborar con ellos y cambiar el comportamiento que normalmente resultaría en su suspensión dentro o fuera de la escuela”.

Cortez empezó a trabajar en Spruce High School como entrenadora del equipo femenino de básquetbol hace 29 años. Luego, se convirtió en la coordinadora deportiva asistente, cargo que desempeñó durante más de una década, hasta que se jubiló hace cuatro años. Regresó a Spruce para ser la maestra que dirigía el salón de suspensiones dentro de la escuela por tres años, hasta que se le ofreció el puesto que actualmente tiene. Hablamos con Cortez sobre cómo se preparó para el nuevo puesto y cómo los Centros de Reinicio se diferencian de su antiguo salón de suspensiones dentro de la escuela.

¿Por qué son los Centros de Reinicio una mejor alternativa a las suspensiones dentro y fuera de la escuela?

En vez de un solo método disciplinario para todo tipo de infracciones, proporcionamos un método personalizado, el cual puede variar según el caso.

Cuando vienen aquí los estudiantes, les digo por qué existe este programa. Les explico que el año pasado, hubieran sido suspendidos por su comportamiento, y les pido que me digan qué hubieran hecho estando en casa. Muchos de ellos me dicen que hubieran dormido hasta tarde, jugado videojuegos o comido todo el día.

Cuando regresan luego de una suspensión, no cambia su comportamiento porque no se hizo nada por cambiarlo.

Este programa será efectivo porque no vamos a hacer lo que estábamos haciendo antes porque no funcionaba. Creo que a largo plazo será beneficios para los estudiantes corregir estos comportamientos. Espero que sea así. 

¿Qué hacen los estudiantes mientras están acá?

Depende de la infracción y de si el estudiante está teniendo problemas en una sola clase. En ese caso, puede que vengan solo durante ese periodo.

Los maestros me mandan un correo que dice: “Estoy teniendo problemas con cierto estudiante. ¿Puede hablar con él?”. El año pasado, más bien lo hubieran mandado a la dirección para que lo suspendieran y ya.

Vino una estudiante durante el tercer periodo que tenía problemas con la maestra de esa clase, pero con nadie más. Vino y hablamos sobre lo que estaba pasando en esa clase. Al otro día, cuando llegó la hora de ir al tercer periodo, le pedí quedarse aquí un día más para que ella y su maestra pudieran tener un poco de tiempo aparte y para que pudiera encontrar una solución a su problema. La estudiante habló conmigo durante el tercer periodo y le ofrecí algunas sugerencias para cambiar las cosas. La maestra me explicó en un correo lo que quería que cambiara la estudiante, y hoy, ella ya se encuentra en su clase durante el tercer periodo.

En otra ocasión, vino una joven a decirme que había discutido con una amiga, quien la amenazó con golpearla. No quería pelear por no meterse en problemas. Le pregunté si estaría dispuesta a venir con su amiga para tratar de salvar su amistad y ver qué estaba pasando. Aceptó, entonces fui y hablé con su amiga y le pregunté si estaría dispuesta a encontrar una solución, y aceptó también.

Hicimos un círculo de restauración con ciertas reglas y platicamos. Una y otra explicó lo que estaba sintiendo. Les pedí decir algo que les agradaba de la otra, y sonrieron. Se alegraron, y fue cuando supe que esto se remediaría. Les di tiempo para hablar, y se pidieron disculpas. Se fueron siendo amigas nuevamente. En esa situación, solo estaba tratando de salvar una amistad.

Pasamos una parte del día corrigiendo su comportamiento, y también entran en Google Classroom para seguir haciendo su tarea para que no se rezaguen en sus trabajos.

¿Cómo fue el cambio a este puesto? ¿Qué hay de diferente entre lo que hace ahora y lo que hacía antes?

Tuve mis dudas en un principio sobre si el programa sería exitoso. Hasta que fui a las capacitaciones no creí que funcionaría.

Aprendimos prácticas restaurativas y educación socioemocional. Una de las primeras cosas que hago cuando viene un estudiante es pedirle que me diga cómo se siente señalando con el dedo uno de los cuadros en el medidor emocional. Así, me puedo guiar porque si, por ejemplo, escogn algo como “enfurecido” o “airado”, no hay nada que pueda decir que le vaya a importar. Si está en la zona roja, y sí han venido estudiantes en ese estado, lo llevo a la zona tranquila del salón, donde puede hacer lo que tiene que hacer por unos cuantos minutos, ya sea escuchar música, colorear o leer. Tengo que calmarlo para que podamos hablar de lo que tiene.

Todo eso fue parte de la capacitación. No sabía nada de esto. Después de capacitarme, me sentí preparada y más confiada de que esto podría funcionar. Obviamente no se saben todas las situaciones que pasarán hasta que pasen, pero eso es parte de hacer algo nuevo.

Una vez convencida, presenté el programa a los maestros y el personal, y están de acuerdo conmigo. Creo que este programa va a marcar la diferencia, pero todos tendremos que dar de nuestra parte y tendremos que ser pacientes. Estoy segura de que lo podemos lograr.

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